
ALM: para mejorar la calificación de riesgo en la Banca
Por Gonzalo Ruiz M.
A la luz del desarrollo del mercado financiero, la calificación de riesgo emitida por las firmas especializadas ha tomado mayor importancia. Standard & Poor´s, Moody´s, Fitch-IBCA, Duff & Phelps, Thompson Bankwatch son las principales firmas clasificadoras de riesgo, pero estas no han desarrollado una metodología uniforme, de manera que hace falta una lectura fina, para llegar a conclusiones delicadas.
La calificación de riesgo es un sumario, un indicador, basado en criterios cualitativos y cuantitativos que los analistas estudian, en este caso, en las entidades bancarias. En este artículo veremos como los distintos elementos de esta evaluación encajan en una visión más amplia (y permanente), como es la implantación de los principios de Basilea para administración del riesgo en la Banca.
Basilea parte del concepto fundamental que se basa en la definición del "apetito del riesgo" que la institución por razones estratégicas y tácticas decide tener. Así se debe entender, sobre todo en América Latina, su capacidad de captar a corto plazo y prestar a más largo. El organigrama de las instituciones financieras debe reorientarse a ser transformadoras de riesgo, desagregándolo, estructurando nuevas características y redefiniendo su asignación.
Las firmas calificadoras de riesgo resumen y exponen el riesgo percibido en los mercados, y son estos los que deben asignar el precio al riesgo. Hemos visto, en Perú, en Bolivia, en México, en España, como en los últimos años un banco no desea hacer negocios con otro, aunque su calificación es aceptable; o desean hacerlo a precios más altos. El mercado es el que manda, no el "rating".
Siendo esto así, el proceso que más ayuda a la mejora de la calificación de riesgo en la Banca es la implantación de los principios de Basilea, sobre todo poder complementar la fotografia contable con la radiografia financiera, provista por la metodología del "asset & liabilities management". Como dice el anexo A de Principles for the Management of Interest Rate Risk, un sistema de ALM permite entender y corregir que hay detrás de los indices financieros y complementado por una metodología de riesgo de crédito, permite representar mejor la calidad de la cartera.
Hay que entender que los calificadores de riesgo, si no ven suponen…por lo tanto es mejor iluminar su análisis. El método CAMEL enfoca el capital, los activos, la gerencia, las utilidades y la liquidez en la Banca. Una revisión de los 100-200 principales clientes es una muestra de la calidad de cartera. Los presupuestos y proyecciones indican las tendencias y dentro de esto el calificador tiene una responsabilidad fiduciaria que -mediante un "due diligence"- ha de cumplir. Además se introducen escenarios extremos, para entender el Balance y la cartera bajo situaciones de stress.
Para los principales responsables en la Banca, el proceso de calificación del riesgo, la visita de los analistas es un ciclo difícil y –en muchos- lleno de cuestionamientos. En este proceso hay una serie de costos ocultos, en tiempo gerencia, en hacer y rehacer informes, en análisis y -a veces- en parálisis. Otros son costos evidentes como el alza de los precios de captación o los costos de fondeo interinstitucional. Es por tanto, la calificación de riesgo, un proceso al cual la Alta Gerencia otorga una gran importancia.
En muchos países, se vienen dando reglamentos para la supervisión del riesgo de mercado, lo que implica dos cosas: desarrollo de modelos ALM y de valor en riesgo y una clara participación de los calificadores al emitir una opinión sobre estos procedimientos.

La implantación de un sistema ALM permite hacer de este proceso cíclico una práctica permanente y a profundidad. No es una mejora automática, pero es una estrategia para sacarle mayor provecho a los recursos institucionales.
El Dr. Gonzalo Ruiz Mier y León, DBA.,
Gruiz@RiesgoFinanciero.com, es vicepresidente del Instituto del Riesgo Financiero de Madrid, especialista en ALM y modelos matemáticos de riesgo financiero. Es co-autor de un sistema ALM-VaR implementado en diferentes entidades.